25 diciembre, 2010

Historias nuevas, historias viejas.

¿Es una nueva historia nueva por si sola?....¿Es una vieja historia vieja por si sola?...me resulta un poco ingenuo pretender separarlas y creer que no hay efecto de una sobre la otra. Siento que eso sería una mirada muy de “primer orden”, el separar al observador de lo observado. En una mirada de “segundo orden” creo que la separación anterior sería ingenua, porque no se trata de las historias por si mismas, ya que estas no existen en el vacío. Se trata siempre de quien las lee y las escribe. Y justamente del modo en que nuevas y viejas historias se relacionan y encuentran a través de quien las lee-escribe.
El pasado es lo que en el presente se recuerda, el futuro es lo que en el presente se proyecta y el presente es lo que a cada instante el lector-escritor construye. Entonces…La vieja historia se reconstruye cada vez en la constante resignificación que el lector-escritor hace desde el presente, presente en el cual se encuentra el proceso de construcción de la nueva historia. Justamente por ello la vieja historia deja de ser vieja, ya que constantemente se está actualizando al recordarla y relacionarse con ella….porque cada vez que se trae al presente se re-lee y re-escribe a la vez.
Por otra parte, la nueva historia nunca es nueva en lo absoluto, ya que aunque deseáramos ser libres de juicio y prejuicio, de categorías y limitantes, ese es un camino difícil de alcanzar, que va en contra del modo de pensar que hemos adquirido (ya sea por la cultura o por la condición de ser seres en el leguaje…eso no lo sé). Y por otra parte, aunque a cada momento somos distintos, seguimos siendo el mismo porque de algún modo hay un hilo conductor en nuestro modo lineal de dar forma a la experiencia, que da sentido y coherencia a nuestra humana existencia. Siendo así, la nueva historia difícilmente sería nueva en lo absoluto. Puede ser nueva para un lector diferente, pero el mismo lector, aunque nuevo en cada momento siempre es el mismo. Siempre está leyendo a la luz de las viejas historias…e incluso podría atreverme a decir, que muchas veces se construyen en función de las viejas historias….ya que como dignas contra-tramas…en alguna medida u otra deben su origen y sus valores-motores centrales a aquello que el lector-escritor defiende. Por lo tanto siento que es ingenuo, pretender leer/escribir  viejas o nuevas historias sin la consideración de las implicancias que unas tiene sobre las otras. El desenlace de una si afectará el desenlace de la otra, ya que estarán sujetas a la experiencia de lector-escritor.
Porque como dije no se trata de las historias….se trata de quien las lee-escribe y cómo se relaciona con ellas en el presente….ya que es en ese instante, en donde cobran vida las historias, en la lectura-escritura actual de quien se relaciona con ellas….sin que nadie las lea-escriba….siento que no hay historias….No hay vida si nadie la vive.
Solo historias presentes…