01 septiembre, 2011

Cambio natural




Principio del Ritmo

…todo en el universo nace para alcanzar una cumbre, decaer y destruirse, completado un ciclo vital y volviendo a comenzar….

…La mariposa sufre una metamorfosis completa…
…La serpiente cambia la piel…
……Todos los inviernos el árbol pierde sus hojas y florece en primavera…






Somos finitos, y vamos camino a la destrucción como todo lo que nos rodea. Pero como hijos de esta sabia tierra tenemos en nosotros el poder de regenerarnos, de cambiar, de aprender, y de desprendernos de nuestra viejas y gastadas pieles por el roce con la adversidad; de cambiar nuestro inmaduro cuerpo de oruga y crecer hacia la libertad de las alas de una madura mariposa; de florecer tras los fríos y paralizadores momentos de inviernos, que aunque no nos diéramos cuenta nos permitían recuperar nuestras fuerza.
Somos hijos de esta tierra, y como todo en esta tierra nos regimos por el principio del ritmo….todo esto es posible si dejamos de luchar por ser siempre los mismos cuando llega el tiempo de avanzar.
Todo esto es posible, si lo permitimos, si aceptamos el crudo invierno, si aceptamos nuestra piel gastada,  nuestro inmaduro cuerpo de oruga…Solo es posible si aceptamos aquello que no queremos mirar o que nos duele, y lo dejamos ir. Evitar también es una forma de apego que no deja avanzar. Solo podremos dar paso a nuevas formar de nosotros mismo y a nuevas posibilidades de ser, si es que confiamos en el principio del ritmo y en que un nuevo ciclo vendrá….pero vendrá, solo si lo dejamos venir, solo si nos despojamos de aquello que ya no necesitamos y generamos la apertura necesaria para dar pie a estas nuevas formas. Cuando hay dudas, temor, enojo, ignorancia….romper esa inercia, pareciera ser una tarea sobrehumana….Pero no lo es…es de lo más humana, es más, es humanizante incluso, porque nos permite ampliar nuestro repertorio de experiencias humanas, porque nos permite contactarnos con el dolor humano y también con el mundo de infinitas posibilidades que como humano somos capaces de apreciar de forma consiente.